Kraftwerk
Llegó antes que el nombre del estilo, pero demostró que un pulso electrónico, repetición y melodías sencillas podían sostener una canción pop.
Historia del estilo
El synth pop empezó a definirse a fines de los años setenta, cuando el sintetizador dejó de ser un adorno futurista y pasó a sostener la canción completa: bajos, ritmo, acordes y ruido. En Sheffield, Leeds, Wirral y Basildon, músicos que venían del punk armaron canciones precisas con unas cuantas máquinas, voces inconfundibles y estribillos difíciles de soltar.
45.574 artistas
David Robert Jones
Elton Hercules John né Reginald Kenneth Dwight
Madonna Louise Veronica Ciccone
Michael Joseph Jackson
Stevland Hardaway Morris (born Stevland Hardaway Judkins)
Prince Rogers Nelson
James Paul McCartney
Sir Thomas John Woodward
Aretha Louise Franklin
Diana Ernestine Earle Ross
Cliff Richard (born Harry Rodger Webb — name changed by deed poll in 1980)
Donna A. Sudano (formerly Donna Adrian Sommer, née LaDonna Adrian Gaines)
Céline Marie Claudette Dion
A comienzos de los años setenta, Kraftwerk ya hacía música pop con muy pocos elementos: pulsos regulares, melodías breves, voces procesadas y repetición. En 1977, Giorgio Moroder y Donna Summer llevaron esa economía a la pista con I Feel Love. Su bajo secuenciado impulsa toda la canción.[1][2]
Cuando los sintetizadores se volvieron más pequeños y baratos, una generación que venía del punk los tomó sin pedir permiso. The Human League apareció en Sheffield; OMD, en Wirral; Soft Cell, en Leeds; Depeche Mode y Yazoo, en Basildon. Cada grupo tenía un sonido propio, pero todos comprobaron que unas cuantas máquinas y una voz reconocible podían sostener una canción completa.[1][2]
Dare, Architecture & Morality y Non-Stop Erotic Cabaret salieron ese año y llegaron a las listas por caminos distintos. The Human League apostó por estribillos inmediatos; OMD hizo un disco más denso y grandioso; Soft Cell mantuvo la crudeza de un dúo. Después de ellos, el synth pop dejó de parecer una curiosidad de estudio.[1][2]
1974 a 1978
En los discos de Kraftwerk, la repetición electrónica formaba parte de la composición. En 1977, I Feel Love llevó el bajo secuenciado a la pista. Los grupos británicos de fines de la década encontraron allí dos referencias: la canción electrónica y la música de club.[1][2]
1978 a 1980
1981
Dare, Architecture & Morality y Non-Stop Erotic Cabaret muestran lo diverso que ya era el estilo. Uno está lleno de pop para la radio; otro trabaja con coros y atmósferas; el tercero suena íntimo, áspero y teatral.[1]
1982
En Upstairs at Eric’s, Vince Clarke reduce los arreglos a unas pocas piezas. La voz grave de Alison Moyet ocupa todo el espacio que queda. Después de escucharlo, cuesta sostener que la música de sintetizadores es fría.[1]
1983 a 1984
New Order no dejó atrás el bajo ni la guitarra. En Power, Corruption & Lies y los sencillos de esos años, la banda puso esos instrumentos junto a secuenciadores y cajas de ritmos. El resultado funcionaba tanto en el escenario como en el club.[1]
1985 a 1988
1990
Violator combina sintetizadores, samples y guitarras en arreglos con mucho aire. Es oscuro, espacioso y popular. Depeche Mode entró en la órbita del rock alternativo sin abandonar la electrónica.[1]
Llegó antes que el nombre del estilo, pero demostró que un pulso electrónico, repetición y melodías sencillas podían sostener una canción pop.
Empezó con un sonido áspero y experimental. En Dare encontró un pop directo sin abandonar los sintetizadores.
OMD rodea melodías fáciles de recordar con ruido, coros y arreglos poco previsibles.
Con pocos equipos y la voz de Marc Almond al frente, Soft Cell sonaba crudo, íntimo y teatral.
Su sonido cambió mucho durante la década, desde el pop económico de Speak & Spell hasta la producción oscura y detallada de Violator.
Las secuencias austeras de Vince Clarke dejaron espacio para que Alison Moyet cantara con el peso del soul y el blues.
Conservó el bajo y la guitarra del post-punk e incorporó la programación electrónica que escuchaba en los clubes de Nueva York.
La vida urbana, el humor seco y la cultura de club conviven en las canciones de Pet Shop Boys.
Vince Clarke se ocupaba de las melodías y los arreglos; Andy Bell aportaba una voz expansiva y sin miedo a la emoción.
La new wave también incluye bandas de guitarra, ska, power pop y otras respuestas al punk. En el synth pop, la electrónica participa en la estructura de la canción.
Ambos surgieron del espacio que abrió el punk. El post-punk suele dar más lugar a la tensión, el ruido y las guitarras; en el synth pop, la canción y el estribillo quedan más expuestos.
El electro destaca la programación y la síncopa. La música industrial apuesta por el ruido, el impacto y la repetición dura. Cuando esos elementos dominan, el sonido se aleja del pop.
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