Ray Charles
Ray Charles llevó la intensidad y la manera de frasear de las iglesias al R&B secular.
Estilo
El soul tomó forma cuando cantantes de las iglesias negras llevaron al R&B urbano el diálogo entre una voz principal y el coro. Motown, en Detroit, y Stax, en Memphis, desarrollaron maneras distintas de grabarlo. En Brasil, Jamaica y el Reino Unido, otros músicos cambiaron el idioma, el ritmo y la producción. En los años noventa, el neo-soul acercó esa historia al hip hop.
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En las iglesias negras, una voz podía cantar una frase y recibir la respuesta del coro. El cantante también podía sostener una nota, subir el volumen o entrar un poco antes o después del ritmo para involucrar a toda la sala. Esa forma de cantar creció dentro de las tradiciones religiosas negras y convivió con el blues y el jazz. Cuando pasó a canciones sobre el amor y la vida fuera de la iglesia, ya estaba presente una de las bases del soul.[1][2]
Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas familias negras se trasladaron a grandes ciudades de Estados Unidos. Allí, el R&B reunió blues, góspel, swing, guitarras y otros instrumentos eléctricos. Ray Charles, James Brown y Aretha Franklin partieron de esos elementos, pero cada uno puso algo distinto en el centro de la música.[1][2][3]
Los músicos pasaban de las iglesias a los clubes, las giras y los estudios. Por eso, el soul nunca tuvo una receta única. La sala y las personas que hacían el disco cambiaban el resultado. La diferencia se escucha con claridad al comparar Detroit y Memphis.[1]
Berry Gordy fundó Motown en 1959 con un préstamo familiar de 800 dólares y dirigió el sello desde una casa en West Grand Boulevard. Compositores, productores, músicos y cantantes trabajaban a pocos pasos unos de otros. Antes de publicar un disco, el equipo elegía las canciones, ajustaba los arreglos y ensayaba las presentaciones.[1]
La gira Motortown Revue reunió a varios artistas del sello y los llevó a ciudades donde muchas radios, tiendas y salas todavía cerraban sus puertas a los intérpretes negros. The Supremes y The Temptations llegaron a un público pop más amplio con voces precisas, estribillos fáciles de recordar y una banda de estudio que daba un pulso común a los discos.[1]
Más tarde, Marvin Gaye y Stevie Wonder buscaron mayor control sobre sus álbumes. Decidieron el orden de las canciones, probaron instrumentos nuevos y escribieron sobre la guerra, el racismo, la pobreza y la vida urbana. En What's Going On, una canción entra en la siguiente y forma un relato continuo.[1]
The Supremes llevaron a Motown a las listas pop con armonías cerradas y estribillos directos.
The Temptations combinaron canto en grupo y coreografía con una producción que cambió durante los años sesenta y setenta.
Martha Reeves and the Vandellas grabaron canciones de baile urgentes, impulsadas por el ritmo y las voces del grupo.
Gladys Knight & the Pips llegaron a Motown con años de experiencia en R&B y góspel.
Mientras Motown perfeccionaba su sistema de trabajo en Detroit, Stax crecía dentro de un antiguo cine en el sur de Memphis. Cantantes, compositores y músicos grababan juntos. La banda de estudio, Booker T. & the MG's, aportaba batería, bajo, guitarra y órgano. Los metales respondían a la voz o empujaban la canción.[1]
Ese método permitía que cada cantante trabajara de una forma distinta. Otis Redding podía empezar una frase con calma y terminarla con un grito. Sam & Dave intercambiaban líneas como si discutieran. The Staple Singers llevaron su canto familiar de góspel a canciones sobre la libertad y el cambio social.[1][2]
Después de la muerte de Redding y del fin del acuerdo de distribución entre Stax y Atlantic, el sello necesitaba muchas grabaciones nuevas. Isaac Hayes recibió libertad para hacer Hot Buttered Soul. Sus cuatro canciones largas usan cuerdas, metales y partes habladas sin apurar el relato.[1]
Otis Redding solía empezar con control y dejaba que su voz creciera junto con la banda.
Sam & Dave hacían que una voz respondiera a la otra mientras la banda mantenía la canción en movimiento.
The Staple Singers llevaron el góspel familiar a canciones sobre derechos civiles y cambio social.
Isaac Hayes abrió espacio para canciones largas, cuerdas, metales y relatos extensos.
Booker T. & the MG's acompañaron a los cantantes de Stax y también publicaron sus propios discos instrumentales.
Carla Thomas fue una de las primeras voces exitosas de Stax y grabó para el sello durante más de una década.
Otis Redding publicó Respect en 1965. En su grabación, un hombre pide respeto cuando vuelve a casa. Dos años después, Aretha Franklin cantó desde el lugar de una mujer que exige respeto por lo que aporta a la relación. Aceleró el ritmo, tocó el piano y deletreó R-E-S-P-E-C-T. Su hermana Carolyn ayudó a crear las respuestas de los coros.[1]
Franklin no necesitó una composición nueva para hacer una declaración nueva. Cambió la voz, el piano, los coros y la forma de la interpretación. El disco muestra cómo una versión puede cambiar el sentido de una canción.[1]
A comienzos de los años setenta, algunos artistas de soul usaron el álbum completo para desarrollar una idea. What's Going On conecta sus canciones mientras habla de la guerra, el racismo, la pobreza y el medioambiente. Curtis Mayfield llevó a su carrera solista la experiencia que había ganado como compositor y productor de The Impressions. Stevie Wonder tocó varios instrumentos, exploró los sintetizadores y participó en cada etapa de la grabación.[1]
Otros discos encontraron su unidad en el sonido y no en una historia única. Al Green y la banda de Hi Records dejaban aire alrededor de la voz. Isaac Hayes prefería canciones largas y arreglos amplios. En vinilo, el orden de las canciones, el paso del lado A al lado B, los créditos y las notas de la portada muestran cómo el artista esperaba que se escuchara el álbum.[1][2]
En los años setenta, los bailes de los suburbios de Río llenaban sus pistas con discos estadounidenses de soul y funk. Los equipos de sonido buscaban los discos, organizaban sus propias fiestas y reunían a un público fiel. El cabello afro, el baile y la música se volvieron parte de una afirmación pública de la identidad negra brasileña.[1][2]
Tim Maia, Cassiano y Hyldon escribieron en portugués y llevaron el soul a la canción popular brasileña. Maia puso metales, bajo y batería junto a ritmos locales. Cassiano prefirió melodías románticas largas y arreglos de soul. Hyldon usó guitarras y estribillos directos para hablar del amor y la vida diaria.[1]
Toni Tornado y Gerson King Combo grabaron música para el escenario y la pista de baile, con presentaciones físicas, órdenes breves y bandas guiadas por el funk. Banda Black Rio quitó la voz principal y puso al frente los metales, la guitarra, el samba y el jazz. En Maria Fumaça, el soul estadounidense sirve como punto de partida para un disco instrumental brasileño.[1][2]
En su debut de 1970, Tim Maia cantó soul y funk en portugués y trabajó con ritmos brasileños.
Cassiano escribió melodías sinuosas para canciones como Primavera y A Lua e Eu.
Hyldon llevó el soul a la canción romántica brasileña con guitarra, bajo y estribillos directos.
Toni Tornado llevó una voz fuerte, baile y ritmo de funk a la televisión y los escenarios de Brasil.
Gerson King Combo hizo discos para bailar, con órdenes habladas, metales y una banda movida por el funk.
Banda Black Rio mezcló metales, samba, funk y jazz en álbumes instrumentales como Maria Fumaça.
En la Jamaica de los años sesenta, el R&B y el soul estadounidenses llegaban por la radio y los discos importados. Los cantantes y las bandas locales redujeron la velocidad del ritmo, pusieron el bajo al frente y grabaron nuevas versiones de canciones estadounidenses. Estas decisiones ayudaron a formar el rocksteady. Alton Ellis y Ken Boothe cantaron con fraseo de soul sobre ritmos que ya apuntaban hacia el reggae.[1]
En el norte de Inglaterra, los DJ buscaban sencillos estadounidenses rápidos que habían vendido poco o desaparecido de las tiendas. Desde fines de los años sesenta, las fiestas que duraban toda la noche convirtieron esos discos olvidados en hallazgos valiosos. Northern Soul pasó a nombrar los discos, el baile acrobático y la búsqueda de sencillos escasos de 45 rpm.[1]
El Reino Unido también produjo su propio soul. En 1984, Diamond Life de Sade reunió soul y jazz en arreglos contenidos. Hacia el final de esa década, Soul II Soul llevó al estudio la experiencia de los sistemas de sonido de Londres. El colectivo trabajaba con bajos profundos, baterías electrónicas, DJ y cantantes.[1][2]
Alton Ellis cantó soul sobre el ritmo más lento y el bajo al frente del rocksteady jamaiquino.
Ken Boothe llevó una voz de soul a grabaciones de ska, rocksteady y reggae.
Diamond Life reunió soul, jazz y arreglos contenidos en una producción británica propia de los años ochenta.
Soul II Soul convirtió los métodos de los sistemas de sonido de Londres en discos con bajo profundo, batería electrónica y voces de soul.
D'Angelo y Erykah Badu grabaron con bandas, usaron armonías del soul y el jazz, y sumaron ritmos y fragmentos sampleados del hip hop. Brown Sugar de D'Angelo apareció en 1995. Baduizm llegó dos años después. Los dos discos miraron hacia el soul de los años setenta sin tratar de copiarlo.[1]
J Dilla fue uno de los productores que acercaron esos mundos. Sus golpes de batería no siempre caían donde el oyente los esperaba, y cortaba los samples para darles otra forma. Su trabajo con D'Angelo, Badu, The Roots y otros músicos ligados a Soulquarians puso instrumentos en vivo y producción programada dentro de una misma sesión.[1]
Escucha Respect de Otis Redding y después la versión de Aretha Franklin. La composición es la misma, pero Franklin cambia quién habla, la respuesta de los coros y el sentido de la palabra “respeto”. En What's Going On, Marvin Gaye lleva esa libertad a un álbum completo, donde una canción entra en la siguiente.[1][2]
En Brasil, Tim Maia, Cassiano, Hyldon y Banda Black Rio abren espacio para el portugués, el samba y el jazz. En Jamaica, Alton Ellis y Ken Boothe ponen voces de soul sobre el ritmo más lento y el bajo al frente del rocksteady. En el Reino Unido, los sencillos estadounidenses llenan las pistas de Northern Soul, mientras Sade y Soul II Soul hacen discos locales con una deuda clara con el soul.[1][2][3][4][5]
Brown Sugar y Baduizm reúnen bandas, armonías de soul y producción de hip hop en los años noventa. Escucha, en este orden, Respect, el debut de Tim Maia de 1970, Alton Ellis Sings Rock and Soul, Diamond Life y Brown Sugar. Los cambios en la voz, el idioma, el ritmo, el bajo y la producción cuentan esta historia mejor que una definición breve.[1][2]
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